EL HOMBRE DE ACERO (Zack Snyder) 2013 ****
Para empezar tan solo diré que aquel que se toma excesivamente en serio a si mismo puede ser valorado de dos formas distintas: o es un loco narcisista; o es tan serio que merece que se le dedique un momento de atención.
Y así es como salgo yo de ver al nuevo Superman, pensando que sus responsables se lo han tomado en serio, y tomarse en serio a Superman puede parecer un chiste de locos, pero a la vez es un excelente ejercicio de normalidad fruto del universo, aquí muy presente, del gran Christopher Nolan.
Lo diré sin complejos y a riesgo de ser lapidado: nos encontramos ante una de las mejores películas de superheroes que nunca se hayan hecho; reconozco que tras ver LOS VENGADORES mis sensaciones eran similares, y sigo opinando que aquella obra maestra de Marvel es probablemente la madre de todas las aventuras de superheroes; pero EL HOMBRE DE ACERO requería una puesta al día, requería una película que lo volviese a situar en aquel lugar que nunca debió abandonar: el podio de los superheroes.
Esta es una película extraordinaria en muchos aspectos, obviamente como reconocido fan de Zack Snyder (recuerdo que tras el estreno de 300 escribí que sería uno de los grandes innovadores en la industria del cine en el siglo XXI) su aplastante huella se nota en todos y cada uno de los fotogramas de la película. Snyder es un director al que le encantan los planos imposibles, los filtros, la épica constante, esos planos suyos tan característicos con estética propia, todo ello convierte el film en una experiencia única y abasalladora sin casi ni un minuto de descanso.
Genial en su primera hora y media de metraje: profunda, noquedora en sus escenas de acción, su montaje en constantes flashbacks hace que no perdamos en ningún momento el interés en saber hacia donde girará la acción; y aunque la trama general sea previsible, su planteamiento es notable gracias al gran trabajo de David S.Goyer. Es ese tramo de la película el que nos ofrece las escenas o los momentos más memorables, es de nota la relación padre (Costner)- hijo y todos y cada uno de los momentos que comparten.
Ante tal vendaval de notable cine, los últimos 45 minutos se acaban convirtiendo en un puro divertimento que suma piruetas, peleas y efectos especiales a raudales, que entretienen de la misma forma que pueden llegar a aburrir por insistentes, pero que sin duda ponen el broche (¿excesivo?) a una más que notable película, y a un regreso que tal y como prometía su excelente tráiler, nos retorna al mejor Superman.